Pero también el hospital, el centro de salud, los lugares de trabajo, los locales públicos, las asociaciones, etc. La familia, la escuela, los iguales, los medios de comunicación de masas, la publicidad, etc. son elementos del proceso de socialización muy importantes que debemos tener en cuenta. El fundamento de la EpS tradicional lo constituía la concepción biomédica de la salud y la enfermedad, con lo cual su objetivo consistía en prevenir la enfermedad, fundamentalmente infecciosa, como ya hemos visto. Sin olvidarnos de que en otros apartados, también puede jugar algún papel, más o menos importante, el aspecto conductual. Si hacemos un análisis de los principales factores de riesgo de estas dos primeras causas, que como hemos dicho, constituyen casi las dos terceras partes del total de muertes, podemos apreciar que la mayor parte de ellos son factores de riesgo conductuales, es decir, factores que tienen que ver con nuestra forma de vida.

Educación sanitaria

Centros nacionales e internacionales de documentación. Información e investigación pedagógica

Los niveles de intervención en educación para la salud son esenciales para dirigir las estrategias adecuadas a las necesidades de la población. Entender la importancia de la educación para la salud es fundamental para fomentar una cultura de prevención y cuidado. Es esencial para prevenir enfermedades, fomentar estilos de vida saludables y mejorar la calidad de vida de las comunidades. A través de programas educativos y campañas de concienciación, se busca capacitar a las personas para tomar decisiones informadas sobre su salud personal y colectiva. La educación en salud es un proceso continuo que promueve el conocimiento y las habilidades necesarias para mejorar el bienestar físico, mental y social.

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Tarjetas en educación en salud

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La educación para la salud aborda, además de la transmisión de información, el fomento de la motivación, las habilidades personales y la https://controlaladiabetes.com autoestima necesarias para adoptar medidas destinadas a mejorar la salud. Con la educación para la salud, transmitimos información y conocimientos elementales sobre cuestiones de salud y, lo que es más importante, promovemos la adquisición de hábitos capaces de modificar aquellos comportamientos que perjudican nuestra salud. Además, destaca la necesidad de que sea una asignatura escolar para los niños, que deben tener conocimientos básico de salud y atención sanitaria. Así, se logra una mejor integración de la atención educativa y sanitaria, promoviendo un entorno más adecuado para el desarrollo integral de los estudiantes. Esta formación les otorga las herramientas necesarias para cuidar de su salud y la de los demás, lo que puede marcar la diferencia entre una vida infantil y adulta saludable o una vida afectada por los problemas de salud mal gestionados. A continuación, se presenta un esquema que ilustra las relaciones entre la educación para la salud y su impacto en la prevención y promoción de la salud a nivel poblacional.

  • Dirigida a un grupo y más orientada a trasmitir conocimientos que a cambiar conductas, la clase se desarrolla por lo general en entornos educativos formales.
  • Es fundamental que los menores también aprendan sobre alimentación saludable, la importancia del ejercicio físico y la gestión del estrés.
  • Se trata también, de establecer un auténtico trabajo en red y no quedarse en una coordinación puntual que en muchas ocasiones depende de la voluntariedad de los profesionales de cada zona.
  • En EE.UU., se ha observado que solamente el 36% de los médicos de cabecera aconsejan sobre el estilo de vida, mientras en el Reino Unido este porcentaje se sitúa en el 27%, aunque evidentemente esos datos no pueden utilizarse para argumentar las deficiencias propias7,8.

La formación de los educadores en salud: el primer paso hacia el cambio

La promoción de la salud es el proceso que permite a las personas incrementar su control sobre los determinantes de la salud y en consecuencia, mejorarla. Estos métodos están ahora incluidos en el término promoción de la salud, y lo que aquí se propone es una definición menos extensa de la educación para la salud para distinguir entre estos dos términos. La EpS aborda no solamente la transmisión de información, sino también el fomento de la motivación, las habilidades personales y la autoestima, necesarias para adoptar medidas destinadas a mejorar la salud. A pesar de que en 1954 el Comité de Expertos en Educación Higiénica del Público destacó la influencia de la cultura, la religión y la sociedad en el comportamiento de las personas, pocas veces se prestaba atención a estos factores para la planificación de las actividades de EpS. Esta visión es perfectamente válida si tenemos en cuenta que en esos años la EpS se desarrollaba al amparo de las concepciones biomédicas de la salud y la enfermedad que daban poca o ninguna importancia a los factores sociales, culturales y psicológicos. Aquí el mensaje se trasmite a través del sonido y el ejemplo clásico es la radio, aunque en la actualidad podemos hablar del podcast y de diversas aplicaciones que pueden usar primariamente los sonidos para la promoción de la salud.

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Las actividades de tiempo libre son voluntarias y con ellas se pretende forjar un tipo de persona con unos valores universales básicos, que valore más el ser que el poseer y sea responsable de un estilo de vida por el que opta libremente. Desde una concepción profundamente humanista se educa en valores para llegar a un desarrollo integral del sujeto8. Las actitudes que en él se viven y desarrollan trascienden a las demás situaciones de la vida. Los agentes educadores para la salud pueden ser múltiples, siempre que estén suficientemente preparados7. Dos años antes, en 1919, se empleó por vez primera el término en una conferencia sobre ayuda a la salud infantil4.

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